El Sujeto Vaciado: Hermenéutica Crítica del Bios Algorítmico en la Era de la Computación Biológica (1a parte)
Comencemos este nuevo tema de análisis y reflexión, relacionado ahora, cuando pensamos que existen en los diversos y complejos entornos ecosistemas naturales, que pueden existir organismos que tienen la posibilidad de sentir a ese gran sistema que los optimiza. Esto quiere decir, que también se puede transferir ese conocimiento a la reconfiguración de otros contextos construidos biopolíticos integrados de cierta manera en el sujeto vivo.
Si esto nos permite transferir e inferir, que existe un momento en la historia del pensamiento científico en el que una sola disciplina deja de describir la vida, y comienza silenciosamente, a redefinirla. Ese momento no llega con una declaración solemne; llega embozado en la formalización matemática, en la neutralidad aparente de una ecuación diferencial, en la elegancia aséptica de un modelo estocástico. Así tenemos con el artículo publicado en la revista especializada Physical Review Letters por Tottori y Kobayashi (2026), es en la superficie, un ejercicio de física teórica: una caracterización analítica de las transiciones de fase que ocurren en las estrategias de estimación óptima de los organismos cuando sus recursos energéticos son limitados.
Pero leer este texto como un tratado de biofísica computacional únicamente sería considerado como un acto de ingenuidad epistemológica. Lo que este trabajo enuncia, con la frialdad propia del lenguaje formal, dentro del campo de estudio de dicha disciplina, es algo filosóficamente perturbador: que los seres vivos -desde la bacteria que navega un gradiente químico hasta el ser humano que toma una decisión bajo presión cognitiva- no son sujetos que conocen el mundo, sino sistemas que lo estiman bajo ciertos parámetros de restricciones. La pregunta de inicio sería, ¿qué queda del sujeto cuando la subjetividad misma se convierte en una mera función de costo a minimizar?
Esta pregunta no es retórica. Es el núcleo de la tensión que este ensayo propone explorar desde una perspectiva socio-crítica, articulando los hallazgos recientes en el campo de la computación biológica y su relación con lo que Michel Foucault desplegó en sus charlas-conferencias magistrales en su curso del College de France (1981-1982), conocido como La Hermenéutica del Sujeto. En ese ciclo de conferencias, Foucault (2002) recupera la noción griega del epimeleia heautou -el cuidado de sí- como práctica activa mediante la cual el sujeto se constituye así mismo en relación con la verdad, el poder y la ética. El cuidado de sí no es narcisismo; es, en el vocabulario foucaultiano, la condición de posibilidad de cualquier forma genuina de libertad. El sujeto no se cuida a sí mismo, será gobernado por otros. La pregunta biopolítica central de este ensayo es entonces: ¿puede hablarse de cuidado de sí cuando la arquitectura misma del organismo -su memoria, su estrategia cognitiva, su umbral de atención está determinada por restricciones de recursos que el propio sujeto no controla?
Para aproximarse a esta interrogante, es necesario comprender en qué consisten exactamente las transiciones de fase que la computación biológica documenta. Tottori y Kobayashi (2026) demuestran que los organismos operan entre dos estrategias de estimación del entorno: (a) una estrategia sin memoria (memoryless), en la que el organismo responde únicamente a la observación inmediata, y (b) una estrategia con memoria (memory based), en la que integra información pasada almacenada internamente. El tránsito entre una y otra estrategia no es gradual ni voluntaria: es una transición de fase discontinua, determinada por un discriminante analítico (Θ ) que depende de la disponibilidad energética (Q), el costo del control de memoria (M), el ruido intrínseco del sistema (F) y la incertidumbre sensorial (E). Cuando los recursos energéticos son insuficientes, el organismo cae irremediablemente en el régimen de memoryless: reacciona sin recordar. Cuando los recursos lo permiten, emerge la memoria y con ello la posibilidad de anticipar, aprender y planificar.
Esta bifurcación no es una metáfora: es una ecuación. Y lo que esa ecuación dice, traducido al lenguaje del pensamiento crítico, es que la capacidad misma de tener historia propia -de ser un sujeto con pasado y proyecto- es una función de acceso a recursos. ¿No es acaso ésta una de las formulaciones más precisas que la biofísica haya producido jamás de lo que el propio Foucault llamó como *biopolítica de la población*?
El contexto en el que emergen estas investigaciones no es políticamente inocente. La revisión bibliográfica especializada del campo (2021-2026) revela una convergencia acelerada de frentes de investigación que, leídos en conjunto, describen el trazado de una nueva episteme: los condensados biomoleculares procesan información mediante transiciones de fases estructurales (Physical Review X, 2026); los circuitos de DNA implementan compuertas lógicas booleanas de control espacio-temporal (Molecular Biotechnology, 2026); los organoides cerebrales exhiben secuencias de disparo neuronal preconfiguradas y aprendizaje dirigido por objetivos (Van der Molen et al., 2025; Robbins et al., 2026); y la computación neuromórfica avanza hacia arquitecturas que replican la co-localización de memoria y procesamiento propia de los sistemas biológicos (MDPI Electronics, 2026). Todo ello configura lo que podría denominarse, con vocabulario foucaultiano, un nuevo dispositivo de saber-poder: el organismo vivo como objeto de conocimiento tecnocientífico y, simultáneamente, como modelo de arquitectura computacional que retroalimenta los sistemas artificiales que luego regularan las condiciones en que ese organismo existe. El círculo es perfecto y, precisamente por eso, merece ser interrumpido por el pensamiento crítico.
El presente ensayo está organizado en tres apartados. Este primero establece el marco de la tensión central: la reconfiguración del sujeto vivo considerado como sistema de cómputo optimizado bajo restricciones, y sus implicaciones biopolíticas desde la perspectiva foucaultiana. El segundo apartado examinará en profundidad la categoría del bios algorítmico: la vida como arquitectura de pensamiento de información donde la memoria, la estrategia cognitiva y la capacidad de anticipación son variables dependientes del acceso a energía y de la tolerancia al ruido -y lo que significa para la noción de subjetividad pedagógica en el siglo XXI. El tercer y último apartado propone una hermenéutica crítica del sujeto digitalizado: ¿qué formas de cuidado de sí son posibles -o necesarias- cuando el sujeto existe en un entorno donde sus propias transiciones cognitivas son, potencialmente, gestionadas desde afuera? ¿Puede la educación crítica constituirse como una práctica de resistencia ante la optimización algorítmica ante la vida?
Para concluir este apartado agregamos el siguiente planteamiento. Si la capacidad de recordar, anticipar y aprender depende -en todos los organismos, incluido el ser humano- de la disponibilidad de recursos energéticos que otros controlan, en qué medida lo que llamamos "decisión libre" es, en realidad, el resultado de una transición de fase determinada por una serie de condiciones que el sujeto no eligió?



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