Cibercultura y Sociedad Disruptiva: Impactos de la Automatización IA en la Educación del Presente y Futuro (1a parte)

 Este tema que vamos a abordar tiene el potencial de analizar los efectos de la llamada cibercultura, el uso generalizado de la inteligencia artificial que se integra al proceso de automatización en la sociedad disruptiva, con un enfoque particular de tratamiento prospectivo al ámbito educativo. En tres apartados se establecen los probables escenarios de corto, mediano y largo plazo, con los cuales se podrá tener un panorama general de dichos impactos, pero tomando en cuenta que podrían existir cambios subyacentes durante dichos escenarios.

En el caso del corto plazo, podremos vislumbrar, por ejemplo, una transición rápida hacia la adopción de herramientas de inteligencia artificial para tareas administrativas y de aprendizaje, tales como la propia personalización de contenidos y la evaluación automática como lo más relevante de este escenario. Sin embargo, esto podría generar desigualdades en el acceso, además de una considerable dependencia excesiva del uso de tecnología en detrimento del pensamiento crítico.

En ese sentido, los puntos de análisis de este primer apartado estará enfocado en: a) La integración inmediata de herramientas de inteligencia artificial en constante proceso de modificación y adecuación, conducida en atender el ámbito educativo, de acuerdo al mercado de competencia internacional; b) Cambios de en la alfabetización digital y la necesidad de adquisición de nuevas competencias tecno-pedagógicas; c) Relación con los problemas éticos donde cabe preguntarse: ¿cómo navegamos entre la dependencia de la tecnología y la formación crítica de los estudiantes?

Los autores que vamos a considerar en el análisis y que podrán darnos aportaciones significativas de este primer escenario, lo podremos checar a través de lo que analiza Manuel Castells (2021), Pierre Levy (2022) y N. Selwyn (2020).

En el caso de Castells, retomaremos las aportaciones retomadas de su libro, "La Galaxia Internet: Reflexiones del Internet, Negocios y Sociedad". El autor destaca que la revolución digital ha transformado de manera profunda los procesos de aprendizaje, señalando que la educación debe adaptarse al entorno de red que caracteriza a la sociedad contemporánea. Las aportaciones principales están acotadas con lo que argumenta respecto a esa tecnología digital que ha logrado transformar el conocimiento como bien accesible y distribuido globalmente. En el caso de la IA ha permitido automatizar tareas repetitivas administrativas y educativas, lo cual libera tiempo para dedicarlo al aprendizaje crítico y colaborativo, puede a través de la tutoría personalizada, detectar patrones en el aprendizaje y recomendar enfoques pedagógicos más efectivos. El autor subraya que la integración de la tecnología (incluyendo la IA), exige un modelo híbrido que combine lo presencial con lo digital, permitiendo mayor flexibilidad y alcance de los procesos educativos.

En cuanto a la alfabetización digital, Castells señala que la sociedad red exige un nuevo tipo de alfabetización que no solo abarca el manejo de herramientas tecnológicas, sino también el desarrollo de competencias críticas. Esto implica entender cómo funcionan las plataformas digitales, sus lógicas de funcionamiento y sus impactos sociales. Por eso los educadores necesitan desarrollar habilidades específicas para integrar de manera efectiva las tecnologías en el aula mediante la promoción de experiencias de aprendizaje digital, evaluación crítica del contenido digital, y adaptación al cambio constante. Sin embargo, según el autor, advierte sobre el riesgo de una dependencia excesiva de la tecnología, esto podría limitar la capacidad de los estudiantes para entrenarse en la reflexión del pensamiento crítico. La solución radica, entonces, en integrar una pedagogía que combine el uso de herramientas digitales con el desarrollo en paralelo, con dichas estructuras de conciencia crítica sobre el impacto de estas en la sociedad. 

Por ese motivo, es fundamental que las grandes corporaciones tecnológicas que tienen el control de estas herramientas digitales promuevan entre las autoridades educativas y del gobierno (agentes interesados), sobre los aspectos críticos relacionados con la privacidad de los datos de los agentes educativos (directivos, docentes, estudiantes) y la autonomía de las instituciones educativas. Daría pauta para tomar en consideración, la necesidad de establecer  normas y pautas  éticas reglamentarias para su uso en los entornos de escolarización principalmente. Siendo que el objetivo principal de la educación en la era digital, debe ser formar ciudadanos que no solo utilicen la tecnología, sino que también, comprendan sus dinámicas de poder, sean capaces de cuestionarlas y contribuyan activamente a la construcción de una sociedad más justa.

La visión de P. Levy (2022), es más optimista, porque destaca que la transformación del conocimiento y el aprendizaje en la sociedad digital, señala que el papel de la tecnología es como una extensión de las capacidades humanas, ya que, describe cómo resultado de la colaboración y el intercambio de conocimientos en entornos digitales, se convierten en catalizadores de esa inteligencia colectiva, al facilitar el acceso al conocimiento global y su organización. De esta manera, el aprendizaje deja de ser un proceso uniforme y se convierte en un camino individualizado, en el que cada persona puede explorar su potencial. De esta forma el autor subraya que la alfabetización digital es esencial para participar activamente en la cibercultura. Según él, esta alfabetización trasciende de algún modo el dominio técnico y abarca dimensiones culturales, cognitivas y éticas. Hace hincapié sobre el hecho de que no basta solo consumir información; es necesario participar de manera activa en la creación y distribución del conocimiento, lo cual requiere de las siguientes competencias: colaboración en red, pensamiento crítico y habilidades de comunicación digital.

Señala el autor que los desafíos éticos de la cibercultura desde su visión optimista, tendrá que contener los siguientes aspectos: mantener la autonomía frente a la tecnología; por eso la clave está en educar a los estudiantes para que comprendan cómo funcionan las tecnologías digitales y cómo pueden influenciar en sus decisiones, de manera que puedan usarlas de forma consciente y crítica. De ahí, subraya la importancia en educar en valores éticos para garantizar que la participación en el ciberespacio sea inclusiva, colaborativa y respetuosa, lo cual también incluye realizar reflexiones en torno a la privacidad, la propiedad intelectual y el impacto social de las tecnologías. 

La solución, según Levy, no es rechazar la tecnología, sino aprender a integrarla  de manera equilibrada, implica una alfabetización crítica que permita a los ciudadanos, y de manera particular a los estudiantes, evaluar los beneficios y riesgos posibles de las herramientas digitales, fomentar la conciencia ética que lleve a los ciudadanos y estudiantes a reflexionar sobre sus usos responsables de la tecnología. Por lo tanto, el ciberespacio no debe limitarse al mero consumo pasivo, debe ser un espacio donde los ciudadanos y estudiantes en proceso de escolarización y, posteriormente en formación profesional, puedan crear, compartir experiencias y conocimientos de una manera activa. Esto requiere de una pedagogía que fomente la creatividad y la innovación, junto con una formación crítica.

Por último, la aportación de N Selwyn (2020), derivado de su libro: "Should Robots Replace Teachers. AI and the Future of Education", aborda de manera crítica y reflexiva el impacto de la inteligencia artificial en la educación, plantea preguntas sobre el papel de la tecnología, los docentes y los valores educativos en el futuro. Selwyn rechaza la idea de que los robots o sistemas de IA puedan reemplazar a los docentes, argumentando que la educación es un proceso fundamentalmente humano que no puede reducirse a algoritmos. Señala que la IA debe ser vista como una herramienta para complementar, no sustituir, el trabajo docente. De acuerdo a su postura, señala que una de las mayores proezas de la IA, es su capacidad para personalizar el aprendizaje. Los sistemas IA pueden analizar datos sobre el progreso de los estudiantes y adaptar los contenidos y las estrategias pedagógicas a sus necesidades individuales. Sin embargo, advierte que dicha personalización puede deshumanizar el proceso educativo si se implementa sin una supervisión ética y pedagógica.

Si bien la IA puede automatizar tareas administrativas y repetitivas, como la calificación de exámenes o la gestión de datos de los estudiantes, permite liberar tiempo para actividades significativas de enseñanza y el apoyo emocional. No obstante, Selwyn alerta sobre el peligro de depender de manera excesiva de estas tecnologías, ya que podrían reducir el papel de los docentes a simples supervisores de sistemas automatizados. Subraya que los sistemas IA no son neutrales; reflejan  los valores, prejuicios de quienes los diseñan. Por ello, aboga por un uso crítico de estas herramientas, considerando las implicaciones éticas y sociales de su adopción en entornos educativos.

Selwyn argumenta que la alfabetización digital debe ir más allá del dominio técnico y abarcar una comprensión crítica de cómo funcionan las tecnologías y cómo afectan nuestras vidas, lo cual incluye comprender cómo los algoritmos organizan y priorizan la información. Reconocer los sesgos y limitaciones de los sistemas de IA. Cuestionar el impacto de la tecnología en los sistemas educativos y en la sociedad en general. Por eso, los docentes necesitan saber interpretar los datos generados por los sistemas de IA para tomar decisiones pedagógicas informadas. Diseñar estrategias de enseñanza que combinen lo humano y lo tecnológico, aprovechando las fortalezas de ambos. Que los docentes actúen como mediadores críticos entre los estudiantes y las tecnologías, fomentando un uso ético y responsable.

La pregunta abierta para este apartado sería como una tarea pendiente a reflexionar de manera colectiva inteligente: ¿Cómo podemos preparar a los estudiantes para un futuro incierto dominado por la IA?

En el siguiente apartado veremos sobre el escenario de mediano plazo relacionado con la transformación de los roles educativos en una sociedad automatizada.


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