Inteligencia Aumentada: Hacia un Nuevo Estándar de Gestión de Calidad y Formación Profesional en la Era Digital (2a parte)

 Pensemos en este apartado, sobre las transformaciones a considerar en el proceso de formación profesional que se oferta en las universidades actualmente. ¿Cómo debe reformularse el currículo universitario ante la integración considerada de la inteligencia aumentada en la gestión de calidad? El desafío consiste en trascender la formación técnica clásica para integrar competencias críticas con el análisis de sistemas, la interpretación ética de datos, y la resolución creativa de problemas (Liu y Yu, 2024).

¿Cuáles son las prioridades en la capacitación empresarial frente al auge de tecnologías inteligentes? Se requiere una educación continua que fomente el autoaprendizaje adaptativo, la metacognición y la capacidad de trabajar colaborativamente con sistemas basados en IA. Comparativamente, esto lleva a las empresas más allá de la simple "capacitación en software" a modelos de aprendizaje organizacional (Baroroh y Suhardi, 2021).

¿Los recursos humanos están preparados para interactuar de manera reflexiva con inteligencia aumentada? Las investigaciones muestran grandes brechas, especialmente en las habilidades blandas y la ética digital, áreas que deben ser promovidas en todas las etapas formativas (Villalobos López, 2024).

¿Se requiere de nuevos perfiles profesionales?, sin duda surgen necesidades de expertos en ciencia de datos, líderes en gestión del cambio digital y facilitadores de aprendizaje inmersivo, lo cual exige una recomposición de las trayectorias curriculares universitarias y de los programas de desarrollo empresarial.

¿Cuál es el papel de los laboratorios de simulación y plataformas virtuales? A través de estas herramientas permiten experimentar -en entornos controlados- los riesgos y ventajas de la inteligencia aumentada, preparando a futuros profesionales a manejar, por ejemplo, niveles de incertidumbre y complejidad en escenarios reales.

En comparación internacional, ¿qué están haciendo las universidades líderes? Instituciones de referencia desarrollan alianzas con el sector industrial para co-diseñar programas, garantizar pertinencia y acceso temprano a experiencias prácticas con tecnología de última generación (Egger, 2020).

¿La inteligencia aumentada desafía los modelos de acreditación tradicionales? Claramente; los estándares rígidos se ven cada vez más insuficientes para capturar habilidades dinámicas. La evaluación evoluciona desde pruebas sumativas hacia portafolios digitales, análisis de desempeño y retos interdisciplinares de resolución colectiva.

Preguntémonos entonces: ¿Cómo formar en la autonomía intelectual y el juicio crítico en contextos aumentados? La clave reside en diseñar ambientes de aprendizaje activos, con acompañamientos personalizados en donde los algoritmos no sustituyen, sino retroalimentan el proceso humano. Dichos entornos es lo que propone Domingo Farnós a través de procesos metodológicos didácticos basados en la educación inmersiva, en lo que el autor denomina como sistemas de aprendizaje adaptativo causalmente conscientes (SAACC), los cuales les permite a los estudiantes en formación profesional universitaria, poner en práctica un paradigma metodológico de la ingeniería epistemológica causal como anticipo de lo que podría ser la próxima generación de sistemas de IA comprensiva y confiable.

¿En qué sentido el aprendizaje socioemocional cobra nuevo protagonismo? Se vuelve central para navegar dilemas éticos, gestionar el impacto del error automatizado y fomentar una ciudadanía tecnológica responsable (Peñalver-Higuera y Contreras-Chacón, 2024).

¿La formación universitaria y empresarial puede convertirse en catalizador de cambio social a través de la inteligencia aumentada? Teóricamente si. Cuando la tecnología se orienta a la equidad digital y al desarrollo sostenible, las organizaciones educativas y productivas pueden incidir en el bienestar común y la transformación social.

En conclusión, la integración estructurada de inteligencia aumentada en la formación profesional es imprescindible para anticipar necesidades del siglo XXI, formar agentes críticos y creativos, y elevar los estándares de calidad en la vida universitaria y empresarial en las próximas décadas.

De ahí, la importancia de comprender el verdadero valor de la inteligencia aumentada desde un punto de vista ético y considerando los nuevos escenarios de liderazgo para la gestión de calidad. Aspectos que serán abordados en la tercera parte.  


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